jueves, 6 de marzo de 2008

El Madrid cae en octavos de final frente a la Roma

Resumen del partido:


No hay razones ni para golpearse el pecho ni para aullar. El Roma demostró ser mejor equipo que el Real Madrid y lo eliminó merecidamente. Que pase. El asunto es sangrante o debería. Más allá del juego y del sistema, en el recuento de jugadores vimos que el Roma los tenía mejores. Esa comprobación nos confirma que vivimos hinchados, de optimismo y vanidad. Cuando llega el mes definitivo, el día clave y la hora de la verdad el Madrid no responde. Por cuarto año consecutivo. Eso no se llama tropiezo: se llama fracaso.

La responsabilidad apunta, a partes iguales, al entrenador y a la dirección deportiva. Después de invertir cien millones de euros en refuerzos, el equipo no tenía, en el momento decisivo, ni extremos, ni laterales, ni siquiera estrellas. Cicinho era mejor, Totti era más grande y así podríamos continuar con Mexes, Aquilani, Vucinic, De Rossi, Panucci, Taddei...

Y no me hablen de las bajas. Para un club tan importante como el Real Madrid resultan una excusa tan barata como los árbitros. El presupuesto, bien administrado, debería permitir un lustroso repuesto por posición. Pero Van Nistelrooy no lo tiene. Ni tampoco Sergio Ramos. Por no hablar de titulares que carecen de categoría y oposición.

Habré ofendido ya, pero no pretendo atacar a futbolistas que serían aceptables y hasta notables en muchos lugares. Critico a quienes han permitido que en el club más laureado del mundo se haya rebajado la exigencia al tiempo que se dobla el gasto. El resultado es que todos hemos confundido valor y precio, satisfechos con las victorias domésticas, mientras Europa, Inglaterra especialmente, viaja con otro nivel y a otra velocidad.

El Madrid fue eliminado por el Roma, pero tenemos la sensación de que si hubiera pasado a cuartos apenas habría tenido opciones contra equipos como Manchester, Arsenal o Liverpool. El drama es ese. Lo lejos que está la Copa de Europa desde hace cuatro años.

Habrá quien todavía se agarre al buen Madrid de los meses pasados y yo tampoco negaré las buenas sensaciones que nos causó el equipo cuando el campo estaba despejado de indios. Pero conviene recordar que muchas de esas victorias llegaron al contragolpe, un extraño recurso para quien debería ser dominador.

Ayer confirmamos los problemas del Madrid ante buenos equipos bien colocados en defensa. Y la impotencia se multiplicó por culpa de Schuster, el mismo entrenador que nos reprochó falta de optimismo en la víspera.

Error.

El Madrid salió a meter un gol sin más juego por banda que el que fueran capaces de aportar Heinze y Salgado, la sorpresa en la alineación. De modo que al Roma le bastó con concentrar hombres en el centro para cortar las conexiones entre Guti y la delantera. Cada vez que la pelota se abría a un extremo, los romanos se tomaban un respiro. Sin condiciones para el desborde, Salgado y Heinze ofrecían el mismo desahogo que una pared. Poco.

Con Guti atrapado en ese enjambre, el Madrid no encontró ni cerebro ni sentido común. En este aspecto, la situación de Diarra comienza a ser dolorosa. Jamás he comprendido la celebración que provocó su fichaje cuando en cada visita del Lyon siempre nos deslumbraba un jugador (Juninho, Malouda, Fred...) que nunca era él. Alguien vende muy bien y alguien compra muy mal.

Fue Gago quien hizo las labores de limpieza que se le suponen a Diarra. Robó mucho y entregó a mejores pies, que son las condiciones de un centrocampista con futuro que ni tiene tiro ni tiene gol. Todavía, al menos.

Claro que el Roma hizo bastante más que defenderse con orden. Porque el Roma es mucho más que eso, como apreciamos en el Olímpico, donde hasta jugando mal dejó buena impresión.

En el Bernabéu, cada una de sus salidas era un despliegue, una exhibición de agilidad y coreografía. Será porque el negro adelgaza, pero sus futbolistas parecían más altos y más esbeltos, también Cicinho.

El gusto por el fútbol llegaba hasta el paroxismo cuando los romanos se empeñaban en sacar el balón jugado desde su área, lo que provocó varios sustos a De Rossi que bien pudieron ser mortales.

Un paréntesis. Cuando me refiero al grupo no incluyo a Totti, que es un mundo aparte. Se trata de un jugador en evidente declive físico, pero quizá eso resalte aún más sus fabulosas condiciones técnicas, su absoluta superioridad. Falto de velocidad y sin resuello para alcanzar el área con puntualidad, Totti ejerce de pivote de ataque marcando el ritmo de los golpes y los contragolpes. Imagino que debe causar una enorme confianza que el bueno, con lumbago o no, juegue en tu equipo.

Pronto se comprobó que el Madrid no tendría otra posibilidad de marcar que en una jugada a balón a parado o, tal vez, en alguno de los contragolpes que propiciaba la valentía del enemigo. El Roma contestó a esa metafísica impresión con dos zapatazos de Aquilani: uno se estrelló en el palo y el otro fue rechazado con apuros por Casillas.

Entretanto, Robinho, la gran esperanza blanca, naufraga entre un mar de piernas, sin espacio ni ocurrencias. También su talento sufre un violento recoloque cuando juega en Europa. Los futbolistas verdaderamente extraordinarios no dejan escapar partidos como el de ayer.

Nadie alteró el guión en la segunda parte. Al poco de reanudarse el encuentro, Baptista estrelló en la cruceta un lanzamiento de falta. El estallido sólo reactivó al estadio y no por mucho tiempo. Quien insiste en convertir al público del Bernabéu en una cheerleader se equivoca. Esa gente entiende de fútbol y da cuando ve.

Relevos.

Schuster no se movió hasta el minuto 61. Salgado pidió el cambio por lesión y el alemán dio entrada a Drenthe por Diarra. Un extremo en cocción por un centrocampista duro. Dos minutos más tarde, Torres reemplazó a Michel. Ninguno de los cambios resultaba más que levemente esperanzador.

Entonces el Madrid estuvo a punto de enganchar un par de trenes. En ese tramo, Raúl cabeceó alto un buen centro de Drenthe. Después Robinho quiso asistir al holandés, que no alcanzó a rematar la pelota. Menos es nada.

La entrada de Vucinic por Mancini sí impulsó al Roma. Nada más aparecer en el césped, el balcánico disparó al palo, tras un buen pase de Tonetto. El destrozo de Vucinic fue inmenso en su siguiente intervención: controló junto a la línea de fondo y sobre el precipicio burló la embestida de Pepe con un autopase que le devolvía al campo. El central lo impidió con una falta que le valió la segunda amarilla y, en consecuencia, la roja. Pepe jugó sin tono y salió sin gloria.

Estoy por decir que el Madrid murió entonces, aunque Taddei marcó en el 72'. Su cabezazo fue implacable y delató la pasividad de Heinze. El empate de Raúl fue a partes iguales un arrebato de casta y un favor del árbitro, porque el capitán estaba en indiscutible fuera de juego.

El resto fue agua en el sumidero. Soldado entró a falta de seis minutos y el Madrid tuvo por fin un delantero centro puro sobre el campo. Un poco tarde. Vucinic le ahorró más sufrimiento al Madrid con un definitivo gol de cabeza.

Cuando pierdes y lo mereces no sientes pena exactamente. Es mucho peor: es resignación.

El detalle. Cae en octavos por cuarto año seguido

Con la derrota de anoche el Real Madrid acumula ya cuatro temporadas consecutivas sin superar los octavos de final de la Champions League. En la edición de 2005 le derrotó la Juventus, en la de 2006 perdió frente al Arsenal, en 2007 fue eliminado por el Bayern de Múnich y ayer cayó contra el Roma.

La fiesta del Pizjuán acabó en tragedia

Resumen de los lanzamientos de penalti




Se esfumó el sueño europeo para el Sevilla
tras caer en los penaltis ante el Fenerbahçe. Los hispalenses no tuvieron la suerte de otras ocasiones y vieron como se les iba un partido que se les puso de cara desde un principio. Todo hacía indicar en un principio que iba a ser una noche mágica para los de Manolo Jiménez, con un ambiente de gala y el himno del centenario en la previa todo recordaba a las noches de Eindhoven y de Glasgow. Esto se multiplicó tras los tempraneros goles de Álves y Keita pero una defensa demasiado blanda para la Liga de Campeones y un poco de mala suerte llevaron a los sevillistas a la eliminación y a los 'Canarios amarillos' a la gloria.

Con el primer tanto sevillista marcado en las gradas, el Fenerbahçe salió al terreno de juego asustado y el Sevilla dispuesto a llevarse el partido por la vía rápida. Capel era un auténtico martirio para la zaga turca y Álves, que se dio cuenta pronto que en este tipo de competiciones es donde debe rendir, lanzó una falta con un potente disparo e igualó la eliminatoria. Tan sólo cinco minutos después, Keita se encargó de llevar el delirio a las gradas y de convertir el sueño de los cuartos en realidad. Todo el mundo apostaba por el Sevilla en el minuto 10 de partido y se pensaba en la goleada tras los aciertos del Sevilla y los fallos de Volkan, villano de los turcos hasta el momento.

Con el partido en contra y dos goles encajados, el Fenerbahçe se dio cuenta de que no iba a ser fácil llevarse la eliminatoria con esa actitud. Debían aparecer las estrellas brasileñas del 'Fener' y mirar al marco de Palop. A pesar del cambio de actitud, las llegadas sevillistas y el control hispalense eran constantes y en un despiste de la zaga local llegó el tanto de Deivid. El brasileño remató sólo un córner desde dentro del área y puso el nerviosismo en la grada del Pizjuán. A pesar del dos a uno, los de Jiménez seguían a lo suyo, con llegadas al área de Volkan. Tras varias ocasiones, Kanouté marcó el tanto que parecía cerrar la eliminatoria al borde del descanso y los seguidores andaluces ya se veían en el bombo de los Cuartos de final.

Volkan, de villano a héroe

Con todo de cara, el Sevilla pensaba que todo estaba decidido y en Champions esto es mortal. El Fenerbahçe salió en busca de la meta de Palop. Dio un paso adelante y los locales sufrieron las envestidas de Álex, estrella de los visitantes, y el peligro de Kezman, muy activo durante todo el choque pero quizá, muy sólo en la zona de peligro. Todo esto más las jugadas a balón parado, llevaron los nervios al Sevilla y cuando todo parecía que ya había pasado lo peor, Deivid marcó su segundo tanto tras un centro de Álex, en una jugada a balón parado. El brasileño recibió sólo en el segundo palo y tras rematar al palo, recogió su propio rechace para empatar la eliminatoria. Viendo como se alejaba el sueño de cuartos y que no habían sido inferiores al Fenerbahçe, se llegó al final del choque y a la prórroga.

Con todo igualado y con el físico ya muy tocado por el duro y emocionante partido que se había disputado. El Sevilla buscó con más corazón que cabeza un tanto que les librara de la lotería de los penaltis y pusiera punto y final al sufrimiento de sus seguidores. Mientras, los hombres de Zico buscaron todo lo contrario y encontraron su objetivo tras colocar un 'muro' en la línea de defensa.

Ya en la lotería de los penaltis, el Sevilla se aferró a Palop y otras tardes de gloria vividas, como en la final de la UEFA de la pasada campaña ante el Espanyol. Los lanzamientos desde la pena máxima dictaron sentencia y caprichos del destino, quisieron que Volkan, que se tragó dos goles en la primera mitad, se convirtiera en el héroe parando tres lanzamientos: a Escudé a Álves y a Maresca.

Con todo esto, el sueño se convirtió en pesadilla para los hispalenses y se esfuman los Cuartos de final de la Liga de Campeones. El infierno del Sánchez Pizjuán no dió resultado tras un inicio de ensueño y los de Manolo Jiménez cayeron de la forma más cruel, con una suerte esquiva que les había sonreido en otras ocasiones.

Los cuartos salen MUY CAROS

Resumen del partido



El Barcelona superó sin problemas el trámite del partido de vuelta ante el Celtic de Glasgow en casa y rubricó su pase a cuartos de la Champions con una victoria por 1-0. El partido, que estaba siendo un recital del Barça, tuvo su punto de inflexión en la lesión de Messi en el minuto 35. A partir de ahí, los catalanes siguieron dominando pero perdieron la chispa de desequilibrio que el argentino les aporta en ataque. Lionel vuelve a sufrir una rotura de bíceps femoral y podría estar un mes de baja. La buena noticia para los culés es que Ronaldinho cada vez está más fino.

Si los precedentes indicaban que la eliminatoria estaba resuelta, la realidad se encargó de corroborar esa tesis enseguida. A los 2 minutos de partido el Barcelona se adelantó en el marcador gracias a una buena combinación entre Ronaldinho y Sylvinho que culminó de manera brillante Xavi.

Pese a tenerlo todo más que encarrilado, los catalanes siguieron intentándolo y dispusieron de buenas ocasiones. Cabe destacar la gran actuación de Ronaldinho, que esta noche se hinchó a dar excelentes pases en profundidad. Lástima que Etoo estuviese inusualmente generoso y no enviase ninguna a las mallas.

Con un Barça que apabullaba llegó la jugada que acabó prácticamente con el choque y que marcará la actualidad blaugrana en los próximos días. Messi, que se había dolido antes de un rodillazo de Naylor, terminó por romperse definitivamente cuando empezaba uno de sus cambios de ritmo. El argentino supo enseguida que algo iba mal y detuvo su esprint. Se echó las manos a la parte de atrás del muslo. Ese dolor ya lo conocía. Las lágrimas comenzaron a brotar y se derrumbó. 'La Pulga' ha recaído de la rotura del bíceps femoral que le había tenido en el dique seco y puede estar fuera de juego un mes.

Henry entró a sustituir al argentino y ya nada fue lo mismo. El Barcelona siguió con el control del partido pero había bajado las revoluciones.

En la segunda parte el guión fue el mismo. El Barça tampoco tenía mucho interés en forzar la máquina y el Celtic mejoró bastante su imagen con respecto a la primera parte. Sin embargo no parecía ser el mismo equipo que en Glasgow hizo gala de una enorme efectividad. Etoo y Ronaldinho dispusieron de oportunidades para engordar el marcador pero no estuvieron muy acertados.

Con el pase a cuartos en la 'saca', el Barcelona ahora debe centrar todos sus esfuerzos en recortar distancias con el Madrid en la Liga y obtener el pase a la final de Copa en Mestalla. Dos objetivos complicados que pondrán a prueba la capacidad de esta plantilla y la habilidad de Rijkaard para gestionar sus recursos.

lunes, 3 de marzo de 2008

El Madrid tompe su mala racha en el sur y es más lider tras remontar al Recreativo


Resumen del partido





El Real Madrid tomó la mejor medicina para paliar los malos sintomas que padeció en el mes de febrero. La 'fórmula Robinho' fue un inmejorable remedio para el equipo de Schuster en el partido contra el Recreativo. El jugador brasileño salió del banquillo en el segundo acto del partido para dar la victoria a los blancos con dos goles que hacen al Madrid más líder junto al favor que le hizo el Atlético ante el Barcelona.

El 'virus Andalucía' amenazaba con atacar al Real Madrid de nuevo. Cada visita de los merengues al sur esta temporada se saldaba con derrota. Así fue ante Sevilla, Almería y Betis y en Huelva el organismo blanco se ponía a prueba. Y el virus atacó rapidamente al Madrid. Corría el minuto 16 cuando Cáceres se adelantaba a un desconocido Sergio Ramos para cabecear a la red. El Recreativo se ponía por delante y al Madrid le tocaba de nuevo remar en aguas andaluzas.

El paciente tenía mala pinta. A diferencia de partidos anteriores, el Madrid no jugaba bien. Guti no estaba para reanaminar al equipo y el Recre atacaba sin maravillar pero con mucha intensidad. Pero al filo de la media hora apareció Raúl para igualar el choque y hacer que el enfermo saliera de la UCI. El '7', que igualó en partidos disputados con la camiseta del Madrid a Santillana, se jugó el pellejo en un balón aéreo con Sorrentino y marcó de cabeza a pesar del golpe que llevó del meta del Recreativo. Todo perfecto, pero la jugada debió´ser anulada por fuera de juego de Raúl.

Los onubenses no acusaron el gol en contra y siguieron buscando la portería del Madrid. Tiene mérito que un equipo que lucha por no descender ponga contra las cuerdas al líder de la Liga. Y lo hizo con dos ocasiones de Martins, que firmó un partidazo, y Simana, pero el balón no entró.

El paciente recibe el alta

La recuperación definitiva del enfermo blanco llegó en el segundo tiempo. Pero antes se produjo una cadena de expulsiones que ayudó a mejorar al Madrid. Primero fue Beto el que se tuvo que marchar a la caseta por golpear a Heinze en el saque de una de falta. El asistente Rafa Guerrero vio la acción del jugador del Recre e Iturralde González mostró la roja directa al defensa onubense. El partido se equilibró cinco minutos después cuando Sergio Ramos vio la segunda amarilla tras un codazo a Sinama. El defensa del Madrid, algo perdido en los últimos encuentros, tendrá que ver los próximos compromisos de su equipo desde la grada tanto en Champions como en Liga. La tercera expulsión fue la más justa. Una entrada criminal de Quique Álvarez sobre el tobillo de Robben obligó al colegiado a mandar a la ducha al jugador del Recre, que acababa de salir al terreno de juego. Poco después Robben tuvo que ser sustituido por la bestial entrada y veremos si el holandés puede jugar el crucial partido ante la Roma.


El Real Madrid recibió el alta médica cuando Robinho hizo acto de presencia en el campo. Nada más salir recogió un balón suelto en la frontal para poner el balón dentro de la portería del Recreativo. El genial jugador brasileño, que tanto de menos ha echado Schuster, aparecía para ser el salvador.

El Recre no se vino abajo y buscó el tanto del empate. Lo pudo conseguir en un remate de Sinama, pero Miguel Torres salvó el gol casi bajo palos. Casi al final los jugadores del Recreativo reclamaron un posible penalti de Heinze sobre Ersen Martin, pero para Iturralde no fue pena máxima. Justo en la jugada posterior Robinho puso la guinda al materializar con una gran vaselina un precioso pase en profundidad de Gago. Era el final del 'virus Andalucía', aunque el Madrid tuvo una pequeña tos cuando el partido agonizaba tras el gol de Martins de falta directa. Al final, victoria de los blancos que vuelven a tomar aire en la clasificación de la Liga con cinco puntos de ventaja sobre el Barcelona.

Pim, pam, pum... ¡Agüero!

Resumen del partido




El ‘Kun’ Agüero fue el protagonista del clásico del fútbol español. El crack argentino participó en los cuatro goles que el Atlético endosó al Barcelona. Marcó el primero, asistió en el segundo, provocó el penalti del tercero y selló la victoria rojiblanca con un precioso cuarto tanto. Los goles de Ronaldinho y Etoo no evitaron el patinazo de los suyos en el Vicente Calderón.

El partido pintó en bastos para el Atlético desde el pitido inicial. El Barcelona fue dueño y señor del cuero, e incluso se puso por delante en el luminoso merced a un golazo, ‘tijeretazo’ incluido, de Ronaldinho a los 29 minutos de juego. Abucheo de la parroquia rojiblanca a los suyos y caras de pesimismo en los pupilos de Aguirre. Todos menos uno. Sergio Leonel Agüero del Castillo. El crack argentino, en sólo seis minutos de juego, dio la vuelta a la tortilla gracias a dos detalles de calidad. El primero, un ‘siete’ que le hizo a Milito en línea de tres cuartos y cuyo posterior chut, tras tocar en Puyol, acabó siendo el gol del empate; el segundo, un pase al hueco para Maxi, que no falló en la definición ante Valdés. El Atlético había dado la vuelta al luminoso ante la incredulidad de un pasivo Barcelona. Y así llegó el tiempo de asueto.

En la reanudación, el Atlético se lo creyó y el Barcelona no pudo ni supo reaccionar. Los colchoneros recuperaron terreno en el verde y Agüero siguió siendo una pesadilla para la zaga culé. A los quince minutos de la reanudación, el ariete forzó una pena máxima a favor de los suyos. El ‘10’ fue agarrado por Puyol dentro del área y Fernández Borbalán, muy atento, no lo dudó. El encargado de lanzar la pena máxima fue Forlán, que, a pesar de tener un día un día gris, no falló en su cita con el gol. La fiesta la completaría el ‘yernísimo’ de Maradona cuando aún restaban veinte minutos para el final. Robó el balón en línea de tres cuartos a Puyol, dejó sentado a Zambrotta con un giro de cadera y al llegar a la frontal del área, anguló su disparo para poner el cuero allí donde Valdés nada pudo hacer.

El Atlético hizo los deberes antes del rush final

Tres minutos después, Etoo aprovechó un rechace de la zaga rojiblanca para maquillar el resultado. Un tanto que no sirvió de reacción para los suyos, que lo intentaron a la desesperada hasta el final pero que chocaron contra un acertado Abbiati y un inoperante ataque azulgrana.

No funcionó la rotación de los 'fantásticos' y el Barcelona acabó cediendo terreno en su lucha por el liderato de la Liga. Por su parte, al Atlético le salió bien la apuesta por encomendarse a un enorme Agüero, que supo echarse el equipo a sus espaldas y meter tres puntos de oro en la buchaca rojiblanca.